Lectura semanal por: Armando Castillo Romero



Lectura-No. 01-enero-2014


Armando Castillo Romero*
Sierra, Alfonso. El Maestro y la palabra: ciento y un comentarios. México, COFAA**, 1976. 221 p.: iI.


Hemos afirmado muchas veces, que en México somos injustos cuando se trata de reconocer méritos ajenos –ejemplaridad heroica o intelectual validez--, con frecuencia lamentable. Y, paradójicamente, a veces, les otorgamos fácilmente a quienes –sin dejar de reconocer que alguna calidad existe--, por sus actos y obras, entrañan aun, discutible homenaje. Prematuro en más de un caso. Inmerecido en algún otro.

450px-Saint Patricks battalion plaqueLa situación se agudiza –lo hemos señalado con frecuencia--, al juzgar a los grandes hombres de México. Muchos de ellos incomprendidos y calumniados, a las veces con odio sectario inaudito, con ferocidad que raya en insania. Y en cambio, las masas se inclinaban ante poetas, artistas, políticos o luchadores sociales extranjeros, con ridícula facilidad e impensada sumisión.

Abundan en nuestra historia los mexicanos ruines, los traidores, los acomodaticios descarados como un Juan N. Alponte que con otros, nos trajera a Maximiliano y como el chacal Victoriano Huerta a los que pretenden justificar sectores reaccionarios y conservadores. En cambio, se discute a militares extranjeros que ayudaron a nuestros cambios nacionales, como un Francisco Javier Mina o un General Prim.

Y si se trata de grupos la situación es más lamentable. Porque se exalta y defiende a “polkos” y cristeros y se vitupera a chinacos o “dorados”.

Por eso damos la razón al periodista Luis Ochoa Mancera –con cuyos comentarios a veces no estamos de acuerdo--, cuyos conceptos, semejantes a los nuestros en esta disquisición, lamentan el olvido frecuente y el muy tibio reconocimiento al grupo de irlandeses que integraban la Compañía de San Patricio, el heroico Batallón de San Patricio como se les cita históricamente.
Batallon de San Patricio-Placa-conmemorativa-en-San-Angel
Durante el infortunado encuentro bélico entre México y los Estados Unidos en 1847, pese a haber arribado a nuestro territorio al servicio del extranjero, reconocieron lo injusto de la intervención y prefirieron luchar al lado de la justicia y la verdad de un pueblo agredido, pasándose a sus filas y abandonando al invasor fuerte y poderoso, que en base a nuestra debilidad, desencadenó una guerra con el único propósito de arrebatar más de la mitad del territorio mexicano.

El capitán de los irlandeses, O ́Relly, reconoció comandante en jefe al coronel mexicano Francisco R. Moreno, según los términos de la contrata, sirviendo a los intereses de México por seis meses. Y luchó bravamente bajo el pabellón mexicano desde la batalla de Monterrey y la Hacienda de Los Portales, hasta la del puente y Convento de Churubusco.

En la de Los Portales, fueron hechos prisioneros 17 hombres y en Churubusco 42. En total 59 irlandeses, sometidos a una Corte Marcial, el 8 de septiembre de 1847. Se condenó a la horca a 50 soldados y 9 “por circunstancias atenuantes” recibieron sólo cincuenta azotes sobre las espaldas desnudas.

En San Ángel fueron ahorcados 20, el día 10 de septiembre. Y los 30 restantes, victimados en Mixcoac, tres días después. Muchos otros de aquellos heroicos soldados, mercenarios primero y defensores de la libertad después, murieron en combate.

En nuestros días, en que tanto se exalta a supuestos héroes guerrilleros, en el fondo simples soldados de fortuna –algunos sin fortuna, para su desgracia--, bien merecen el reconocimiento y la debida exaltación los integrantes del célebre Batallón de San Patricio. Por su generosidad, sacrificio y limpia entrega a lo que reconocieron, como una justa causa libertaria.

Peter O ́Toole –nos parece apellido irlandés--, le hizo una película al mercenario triunfador, Lawrence de Arabia. Tal vez algún día Ignacio López Tarso, glorifique la figura de O ́Reilly, el capitán irlandés que comandaba el Batallón heroico.▲


* Se manufacturan estás líneas con propósitos de Difusión Cultural, sin fines de lucro. Transcribo textualmente. Las negritas son mi responsabilidad.

**COFAA: Comisión de Operación y Fomento de Actividades Académicas del Instituto Politécnico Nacional.
Se enriquece está contribución con imágenes de Google.